PARROQUIA DE SAN LORENZO MARTIR

(MURCIA)

Página Principal

CONFIRMACIONES 2019
QUINARIO AL CRISTO DEL REFUGIO 
Y NUEV@S COFRADES
Cuadro de texto: 
	Sebastián Chico Martínez, natural de Cehegín,  es desde el once de mayo Obispo Auxiliar de la Diócesis de Cartagena. Cientos de personas se congregaron en la catedral de Murcia para participar en una ceremonia presidida por el Obispo, José Manuel Lorca Planes, y concelebrada por el Nuncio de su Santidad y el Cardenal Antonio Cañizares. También participaron otros 21 Obispos y más de 200 sacerdotes de Murcia y de otros lugares de España.
	El obispado quiso que ninguno de los asistentes se perdiera detalle de un acto que desde el año 1966 no se celebraba en Murcia, cuando se ordenó Obispo a Miguel Roca Cabanellas.
Para ello se instaló una pantalla gigante en la Plaza de la Cruz, donde se distribuyeron más de 700 sillas. También en el interior del templo hubo pantallas para aproximar todos los detalles de la ceremonia.
En la primera fila, delante del altar, atendían emocionados la madre y los dos hermanos del nuevo Obispo, quien ya ordenado se dirigió a su familia. «Gracias por vuestro amor, por el apoyo que me estáis dando y la cercanía con la que siempre habéis vivido mi vocación».
	En la homilía, el Obispo de la Diócesis de Cartagena habló de algunas de las cualidades del nuevo ministerio: «la cercanía, la sencillez, la humildad, la alegría y la dulzura de carácter». Y le señaló que los dos «nos pondremos en marcha; con parresía, los dos; con la ilusión por la misión, los dos; hasta que nos falten las fuerzas a los dos. Por servir a todos, que para eso nos ha llamado el Señor».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Guadalupe Ortiz de landazuri

Una santa de la normalidad”

       Así  tituló un periódico lo que ocurrió el pasa 18 de mayo en VISTALEGRE de Madrid. Tenía lugar la Beatificación de una mujer española que había ejercido como profesora de Química en Institutos de la Capital destacando su espíritu de servicio y de alegría. Los que fueron alumnos la recuerdan agradecidos.

        El año 1950 recibió un encargo de San Josemaría de ir a trabajar a Méjico y fundar una Escuela de formación de mujeres campesinas. Superando dificultades en una finca abandonada se construyó MONTEFALCO al servicio de toda aquella gente sencilla para que pudieran aprender hasta lo más elemental a la hora de sacar adelante a una familia. Después de volver a España, a consecuencia de un cáncer, murió en 1975.

        En una ceremonia presidida por el Cardenal Delegado del Papa, con la presencia de muchos Obispos, sacerdotes y unas once mil personas, tuvo lugar su BEATIFICACION. La Iglesia declaraba solemnemente que estaba en el cielo.

        Al terminar la celebración se leyó un Mensaje del Papa Francisco que, entre otras cosas, expresaba su deseo de unirse a la alegría y acción de gracias por este testimonio de santidad vivido en las circunstancias ordinarias de su vida cristiana. Y proseguía diciendo: Guadalupe, con la alegría que brotaba de su conciencia de hija de Dios, aprendida del mismo San Josemaría, puso sus numerosas cualidades humanas  y espirituales al servicio de los demás, ayudando de modo especial a otras mujeres y a sus familias necesitadas de educación y desarrollo. El Papa terminaba animando a todos los fieles de la Prelatura, así como a todos los que participan de sus apostolados a que aspiren siempre a esta santidad de la normalidad, que tanto necesita hoy el mundo y la Iglesia.

Guadalupe Ortiz de Landázuri es la primera laica del opus Dei que es beatificada.

TURNOS  PRIMERAS COMUNIONES    SABADO  18 MAYO 2019

 

Pedro Gómez Sánchez

Alberto Jiménez Rodríguez

Lorenzo Cosme Sánchez Ruiz

Rocío María Sánchez Ruiz

Julio Muñoz Guardiola

Carmen Daniela Pellicer Martínez

Adriana Pérez Hurtado

Alvaro Pérez Hurtado 

Martina González Vázquez

Javier Cano Cano

Jaime Martínez Artés  

 

 

 

 

TURNOS  PRIMERAS COMUNIONES    domingo 19 MAYO 2019

 

Leonor Olivares Mulet

Julio Gabaldón Salazar     

Luis Gabaldón Salazar   

Sofía Jiménez González     

Diana Jiménez González   

Luis Miguel  

Irene  Herrero Conesa             

Sara El Ayyachi Cones

Romer Eduardo Pérez Espejo

La Parroquia renueva el tejado del templo

           Dada la necesidad de renovar el tejado del templo por filtraciones de agua y el consiguiente deterioro por humedades. En agosto se acometió la renovación de las tejas, dentro de las necesidades que quedaban por realizar en la Parroquia. La empresa que ha llevado a cabo tan delicada restauración ha sido,  BEMAR TRABAJOS VERTICALES

        También hemos renovado, por deterioro, la ornamentación de la pila bautismal, por donde han pasado para recibir el Sacramento del Bautismo tantos fieles de nuestra Parroquia.

        Ha sido realizada artesanalmente por la empresa ciezana del metal, PENALVA

Empiezan las catequesis para adultos en la Parroquia

Cuadro de texto: LUNES Y JUEVES 20:30 H.
A PARTIR DEL 30 DE SEPTIEMBRE DE 2019
ENTRADA POR Saavedra Fajardo 11* Servicio gratuito de guardería

LA PARROQUIA DE SAN LORENZO SACA A LA CALLE EN PROCESION A LA VIRGEN DE LOS DOLORES (SALZILLO) PARA DELEITE DE NUESTRO BARRIO, DESEAMOS QUE LO HALLAIS DISFRUTADO Y EN VENIDEROS AÑOS  HAGAMOS TRADICION Y NOS AYUDE A ENTRAR EN ESTE MISTERIO TAN HERMOSO.

¡OS DAMOS LAS GRACIAS POR LA COLABORACION RECIBIDA POR VUESTRA PARTE!

EL OBISPO NOMBRA canónigo honorario de la Santa Iglesia Catedral A NUESTRO PÁRROCO D. ALFREDO Hernández.

Junto con otros trece nuevos Canónigos Tomó Posesión de su cargo el pasado 8 de septiembre en la iglesia Catedral,  ante la Imagen de Nuestra Señora de la Fuensanta.

Resultado de imagen de fotos nuevos canonigos cartagenaGANADORES DEL CONCURSO DE DIBUJO
FIESTAS DE SAN LORENZO 2019

PRIMERO:  ALEJANDRO ROMERO JARA 10 AÑOS

SEGUNDO: AINHOA PACHECO 9 AÑOS

TERCERO: ANTHONY PACHECO 10 AÑOS

CUARTO :LUCIA OMEDES FERNANDEZ 8 AÑOS

QUINTO: RAQUEL OMEDES FERNANDEZ 10 AÑOS

CATEGORIA

DE 8 A 10 AÑOS

CATEGORIA

DE 5 A 7 AÑOS

PRIMERO: BEATRIZ NORUBELA ALONSO  7 AÑOS                                                       

SEGUNDO:JAVIER GARCIA HIDALGO 7 AÑOS

TERCERO: BEGOÑA CANOVAS BERNAL-QUIROGA  6 AÑOS

CUARTO :LUCIA SANCHEZ LOPEZ  7 AÑOS

QUINTO: SOFIA IBAÑEZ SERNA 7 AÑOS

ENTREGA DE PREMIOS CONCURSO DE PINTURA

La Cofradía de la Virgen de los Dolores de la Parroquia de San Lorenzo ha creado un blog donde podéis visitar  e  informaros de todos los actos y novedades de esta.

Su dirección  es:

https://dolorosasanlorenzomurcia.home.blog/

https://m.facebook.com/DolorosaSanLorenzoMurcia/

https://twitter.com/dolorosaslmur?lang=es

http://www.lovingmurcia.com/murcia/patrimonio-religioso/108-nuestra-senora-de-los-dolores-de-san-lorenzo

Resultado de imagen de virgen de la cabeza

PEREGRINACIÓN A NTRA. SRA.  VIRGEN DE LA CABEZA.

 RELIGIÓN, ARTE, BATALLAS, CASTILLOS Y NATURALEZA A LOS PIES DE SIERRA MORENA

DEL 27 DE JUNIO AL 1 DE JULIO

RESERVA DE PLAZA………… 120 (ANTES DEL 30 DE MARZO).

MAS INFORMACION Y RESERVAS EN LA SACRISTIA

NOTA IMPORTANTE

DEBIDO A LAS RESTRICCIONES CON MOTIVO DEL COVID-19. SERA DE OBLIGADO CUMPIMIENTO OBSERVAR LA DISTANCIA SOCIAL AQUÍ MARCADA. SE INVITA A LOS FELIGRESES , A USAR MASCARILLA DE PROTECCION Y USAR GEL HIDROALCHOLICO A LA ENTRADA Y COMUNION.

MUCHAS GRACIAS.

solo  2  por bancosolo  2  por bancosolo  2  por bancosolo  2  por bancosolo  2  por bancosolo  2  por banco

¡POR FAVOR!

RESPETEN LA DISPOSICION AL SENTARSE DE ESTE

CROQUIS

SUSPENDIDO

D. Juan Carlos García Domene

Párroco de San Lorenzo

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2021, 12.02.2021

Publicamos a continuación el Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma de 2021 cuyo tema es «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...» (Mt 20,18).Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

Mensaje del Santo Padre

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...» (Mt 20,18).

Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

 

La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).

La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

 

La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

 

La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).

La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).

 

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.

 

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

 

Francisco

parroquiasanlorenzo@parroquiasanlorenzo.com